¿Qué os parece si nos vamos de viaje a Sicilia? Sicilia es la isla más grande de Italia y la séptima de Europa, separada del continente por el estrecho de Mesina y rodeada por los mares Jónico, Tirreno y Mediterráneo. Junto con Cerdeña, Sicilia es una de las joyas del sur de Italia que satisface fácilmente los gustos y las necesidades del viajero. Para aquellos que busquen sumergirse en la historia y la tradición, en Sicilia se conservan antigüedades, monasterios e incluso ruinas de templos y teatros griegos diseminados por toda su geografía. Los amantes de la naturaleza encontrarán, por su parte, innumerables maravillas entre las que perderse: montañas, colinas, calas, aguas cristalinas, fondos marinos, reservas naturales… Incluso los gourmets están de suerte: la cocina siciliana, estrechamente vinculada con su pasado histórico, hará las delicias de los paladares más exigentes con sus dulces, pescados frescos, pizzas, focaccias y schiacciate.
El itinerario que os traigo hoy corresponde a la escapada que hicimos a Trapani, Palermo y alrededores hace un par de años por estas fechas, cuando todavía vivíamos en Italia. El recorrido propuesto se puede completar en tres o cuatro días, pero si tenéis algo más de tiempo, os aconsejo añadir un par de joyas que nos dejamos en el tintero.
DÍA 1: TURÍN – TRAPANI – FAVIGNANA
Dos o tres meses antes de nuestra escapada, nos dedicamos a rastrear la red con Skyscanner con la intención de encontrar un par de vuelos baratos que nos llevaran a algún punto de la isla. Por la modesta cantidad 23 EUR i/v reservamos un par de vuelos para un fin de semana largo a finales de abril, justo lo que necesitábamos tras un frío invierno italiano (algo relativo ahora que vivo en Bruselas).
El primer día de nuestro viaje nos desplazamos al aeropuerto de Turín, a muy pocos km del centro, en dirección a Trapani-Birgi, el aeropuerto de referencia de la provincia de Trapani y la principal puerta de acceso al extremo occidental de Sicilia. Trapani, del latín Drepanum o Drepana, es una bonita ciudad siciliana de unos 80.000 habitantes cuyas costas están bañadas por el Mar Mediterráneo. Se cree que fue construida sobre las ruinas de una ciudad mítica. Fundada por los élimos, un antiguo pueblo siciliano, Trapani fue conquistada posteriormente por cartagineses, bizantinos, árabes, normandos y españoles, y no fue hasta el siglo XIX cuando Garibaldi desembarcó en las costas de la ciudad para comenzar lo que pasaría a la Historia como la unificación italiana de 1860. Se convirtió en una próspera ciudad costera y todavía en la actualidad sigue albergando un importante puerto comercial. Más detalles acerca de la historia de Trapani aquí.
Una vez en el aeropuerto, veréis que hay dos o tres autobuses con los que llegar a la ciudad. No cojáis el de Ryanair, a menos que sea muy tarde y este sea el único que queda por salir. Este cuesta 8 EUR por trayecto, el de la empresa AGS 4,50 EUR por trayecto y parece que hay una empresa local de transporte regular cuyos billetes cuestan 1,20 EUR (aunque con horarios muy reducidos). Los autobuses tienen parada en el puerto y en la estación de autobuses (el de Ryanair sólo en el puerto), así que depende del sitio en el que os alojéis, os podéis bajar en un sitio o en otro.
En cuanto al alojamiento, veréis que hay un amplio abanico de sitios en los que quedaros a dormir. Nosotros buscamos en Hostelbookers y nos quedamos en un B&B llamado Al Porto (22 EUR por persona y noche en habitación doble con desayuno). La habitación era muy sencilla, pero estaba limpia y tenía aire acondicionado. Podéis encontrar muchas otras opciones a través de Bed & Breakfast (sitio web muy recomendable). Trapani es pequeño así que cualquier sitio que esté medio céntrico o cerca del puerto es cómodo para desplazarse por la ciudad. Lo mejor de este B&B fue la ubicación (muy cerca de todo: restaurantes, puerto, cafeterías, parada de autobús) y el desayuno. El propietario, un siciliano muy amable y con muchas historias que contar acerca de la ciudad, nos dio unos vales por valor de 6 EUR cada uno para ir a desayunar a un bar que había en una placita a dos minutos de la casa. Sobra decir que por esa cantidad desayunas como un rey en un auténtico bar italiano. Desde luego no lo habría cambiado por un buffet libre de hotel. El bar se llama Bar Due Colonne, tiene terraza y se desayuna de maravilla: os recomiendo una spremuta (zumo de naranja recién exprimido), un latte machiato y los cornetti alla crema caseros (una especie de croissants rellenos).
El centro de Trapani es muy bonito y concurrido, tanto de día como de noche, e imagino que en verano se llena de terrazas. Para comer no os podéis perder la que posiblemente sea la MEJOR PIZZERIA del mundo, la Pizzeria Calvino. Al menos la que sirve la mejor pizza que hemos probado hasta la fecha. Es típica siciliana y nos gustó tanto que repetimos dos noches seguidas. Se trata de una pizzería enorme que siempre está llena de gente local. Está muy cerquita del puerto y del centro histórico. Se encuentra en Via Nasi Nunzio, 71 y, si queréis reservar, podéis llamar al (+39) 092321464 (u os pasáis por allí, tiempo medio de espera, 30 minutos). Además de la famosa pizzería hay varias osterias (por ejemplo La Bettolaccia o Al Viccoletto) y otros sitios donde comer… ¡Ah! Importante: No os olvidéis de llevar dinero en efectivo, las tarjetas de crédito las aceptan en muy pocos sitios. Parece una obviedad, pero encontrar un cajero por estos lares puede ser toda una “Misión imposible”.
EXCURSIÓN A FAVIGNANA: Favignana es la mayor de las Islas Egades, a media hora en barco de Trapani (hay varios horarios dependiendo de la compañía de transporte). ¡Es simplemente preciosa! Hay dos formas de llegar, o bien en traghetto, o bien en aliscafo (una especie de barco que planea sobre el agua). El traghetto es un poco más barato, pero tarda como 15 minutos más (la espera vale la pena, puedes tomar el sol en la cubierta). Al llegar a la isla alquilamos una scooter para verla entera (es la mejor opción para acceder a todas las calas, pues Faviganana tiene alrededor de 35 km de diámetro). Cuestan entre 12 y 20 euros al día, aunque también podéis alquilar bicicletas en función del tiempo que penséis pasar en la isla. Al salir de barco, en la calle principal que lleva al centro, hay tres o cuatro sitios de alquiler y allí mismo podéis pedir el mapa de la isla. Para comer os recomendaría probar el atún rojo (tonno rosso), que es la especialidad de la isla. En el pequeño centro de la isla hay dos o tres restaurantes típicos. Nosotros elegimos uno de pescadores Sapori di Mare. Pedimos atún a la plancha para dos, calamares y ensalada de pulpo, todo por 29 euros, bebidas y servicio incluidos (en Italia cargan un par de euros por persona por el cubierto y el servicio). Para ver en la isla: no os podéis perder Cala Rossa, Cala de San Nicola, Cala Rotonda y Cala Azzurra. Las vistas son espectaculares y el agua tan cristalina que invita a bañarse a primeras de cambio. Los acantilados son también de una belleza considerable… ¡100% recomendada! Además de Favignana, hay otras dos más pequeñas a las que podéis ir desde Trapani o desde la propia isla de Favignana, auqnue esta última es la más famosa.
DÍA 2: PALERMO
Cómo llegar: Desde Trapani salen un par de trenes con destino a Palermo. Por la mañana hay uno a las 10.12 y desde Palermo otro de vuelta a las 18.29 (tiempo suficiente para ver la ciudad y hacerte una buena idea). Se tarda un par de horitas por trayecto pero el paisaje es excepcionalmente bonito cuando el tren va por la costa. Como es un tren regional, el billete resulta bastante barato (7,50 euros/trayecto) y la ciudad tampoco es nada cara.
Palermo es la capital de Sicilia. Fue fundada por los fenicios, conquistada posteriormente por los griegos y ocupada por los árabes durante los siglos IX y IX, periodo durante el cual Palermo alcanzó su máximo esplendor y se convirtió en una de las ciudades más prósperas del Mediterráneo. Por aquel entonces se la conocía como la “ciudad de las delicias” por sus lujosos jardines e imponentes mezquitas y palacios. Gran parte de estas maravillas fueron destruidas tras la conquista de los normandos, aunque durante esta época y dado el entorno cosmopolita de Palermo, los numerosos artistas, arquitectos y maestros de la ciudad unieron sus raíces multiculturales y dieron lugar a un estilo único al que bautizaron como “árabe-normando-bizantino”. Palermo entró en su era más decadente tras las ininterrumpidas invasiones de distintos pueblos europeos (franceses, españoles, aragoneses, entre otros) y aunque durante el Risorgimento adquirió un papel clave en la reunificación del país, la ciudad transmite ese aspecto romántico de urbe con pasado glorioso y presente algo decadente.
Me encantaron los jardines ingleses, la Piazza Vigliano en Vittorio Emmanuele, la Mezquita de estilo árabe-normando de San Giovanni degli Eremiti, con su espectacular catedral y la plaza de Quattro Canti donde convergen las dos calles principales de la ciudad: Vittorio Emmanuele y Via Maqueda. El jardín botánico también es una parada obligada, además está cerca de la estación y puede dejarse para el principio o el final del recorrido. Al salir de la estación por la entrada principal hay un punto de información (pasando la parada de los autobuses). Pedid un mapa de la ciudad, ¡y listos!
Para comer en Palermo: nos perdimos por las callejuelas estrechas el fascinante mercado de la Vucchiria, abarrotado de puestos de fruta, pescado, mariscos, quesos, especias, y encontramos por casualidad un restaurante algo cutre, pero lleno hasta los topes de italianos, en el que se podía elegir el pescado que querías comer. Se llama Zia Pina (he buscado el sitio en Internet y veo que sigue abierto) y recuerdo, a la entrada, una barra enorme llena de pescado y marisco fresco listo para llevar a la plancha. El más típico es el pez espada (el que nos hicieron a la plancha estaba buenísimo), aunque había de todo: chipirones, calamares, pescado, pescadito frito, gambas… Os recomiendo callejear por el barrio que hay cerca del puerto y que os quedéis con lo menos turístico que encontréis. Os aseguro que la mezcla de olores y colores de esas calles es tan indescriptible como inolvidable.
DÍA 2: ERICE – TURÍN
ERICE: Erice es un pueblecito situado en lo alto de la montaña a 750 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se observan unas vistas verdaderamente espectaculares de toda la costa noroeste de Sicilia, desde Trapani hasta San Vito lo Capo. Todavía se conservan algunas murallas antiguas de origen griego y fenicio que rodean la parte noreste de la ciudad, así como dos castillos, el Castello Pepoli, que data de la época árabe y el Castello di Venere (Castillo de Venus), que data de la época normanda, pero que fue construido sobre las ruinas del antiguo Templo de Venus. El casco antiguo está rodeado por un exuberante parque que esconde un sinfín de calles empedradas y varias iglesias medievales. La vistas desde las torres del castillo son de una belleza que cuesta describir.
Cómo llegar: Desde Trapani salen varios autobuses, aunque lo ideal es subir en el funicular que conecta Trapani con Erice (abierto solo durante los meses de primavera y verano). Los autobuses salen desde la autostazione (estación de autobuses), justo al lado de la estación de trenes, y tardan unos 30 minutos en completar el recorrido. Como ya he dicho, las vistas quitan el hipo y el paseo por el casco histórico es de lo más romántico. Lo ideal es visitar la ciudad entre marzo y octubre, pues en invierno la niebla suele ser la reina del lugar y no creo que queráis perderos esas increíbles vistas.
COSAS QUE NOS DEJAMOS EN EL TINTERO
RESERVA NATURAL DE LO ZINGARO Y SAN VITO LO CAPO: No nos dio tiempo a visitar esta joya siciliana, pero no pude evitar ver fotos del sitio… me parece un verdadero paraíso, así que si vais a estar cuatro o cinco días, no dudéis en hacer una visita y contarnos vuestras impresiones. Esta reserva natural, situada a pocos kilómetros de Trapani, alberga enormes montañas de piedra caliza, intercaladas con cuevas espectaculares y bosques petrificados, un litoral salpicado de calas de ensueño y varios acantilados con vistas al mar que quitan el hipo.
CURIOSIDADES SICILIANAS
- La provincia de Trapani produce más vino que las regiones italianas de la Toscana y el Piamonte juntas, o más que naciones enteras como Hungría, Austria o Chile.
- Los dulces más típicos son los cannoli, una especie de barquillos de pasta fritos y rellenos de requesón azucarado con pedacitos de chocolate, fruta confitada, pistachos o avellanas, según la zona, y cubiertos de azúcar glas.
- El siciliano (sicilianu) es la segunda lengua en la isla; es una lengua romance que desciende del latín y que presenta influencias de todas las civilizaciones asentadas en la zona (griego, árabe, francés, alemán, catalán y español).
- Una de las teorías sobre el posible origen de la palabra mafia, cuyo uso comenzó a extenderse a mediados del siglo XIX, es que dicha palabra es el acrónimo de Morte alla Francia, Italia Anella! (¡Muerte a Francia, Italia Anhela!), acuñada como lema de un ejército clandestino que resistió a la invasión de Sicilia por parte de Carlos de Anjou a finales del siglo XIII.
- Dominando la isla de Sicilia, el Etna es, con sus 3.342 metros, el volcán activo más grande de toda Europa.











Aprendi mucho